martes, 13 de agosto de 2013

cali lúcida en bici


Estos días estuve colaborando con mi mamá para lograr poner un punto de venta de arepas; casi en frente del Primitivo Iglesias, puesto de salud en el ke es habitual ke semanalmente lleguen baleados y atropellados en las vías de la Cali lucida, según dicen por estos días esta se lució.

 Pero poco lúcida. A mí me va más expresarme decepticon. Los día de satín para mí, con esta ciudad, más bien fueron pocos; pero fueron lo suficiente, los de mi niñez, hasta el asesinato de mi padre, como para ke no me avasallasen los postreros (días y asesinatos) hasta la fecha. En Cali nos matamos a una rata de 5 asesinatos por día.

Cali ha sido Cali Fritanga, en la ke sus caleños y caleñas --las como las flores, inclusive-- se vienen fritando en sus propias supuraciones colesteroludas y grasientas polisaturadas, desde la asunción del maldito índice conkistador del Moyano en Bellavista. La gran herencia española se mantiene entre la pedantería ke en centros comerciales se traduce en chicanería, y el arribismo por el ke  se pisa al ke está a nuestro lado..
Las fiestas municipales hacen honores a inkisidores y asesinos históricos; será por esto ke en feria los homicidios se incrementan. Vivir en Cali ha sido una supervivencia, un no dejar ke esta ciudad te mate. Todo pasa bajo el decreto gubernamental y la bendición eclesial.

Es en medio de calles así ke, no obstante, propuestas de otra forma de vivir la ciudad, kizás de afrontarla, llegan a generar una cultura ke reinterpreta la alegría caleña; más allá de la orden de ley (o con ella) y del pecado  (o antes), ke imponen tiempos y espacios para respirar, andar, pasar, reír, bailar... para vivir y cómo hacerlo.

Yo no se cómo sea el futuro, pero existen personas ke desde hace varios años lo anticipan; pero no con suertes de astrólogos, sino con sus propias formas de vivir. Me refiero a los distintos parches de bicicletistas (como CICLOAMIGOS) ke asumen el andar en bici por las calles de esta asechante Cali como una forma de vida en el más amplio sentido ke esta palabra pueda abarcar. Vida en el suelo, en el aire, en el agua, vida ke se mueve, ke está, ke pasa, inmanente y trascendente. 

Andar en bici en Cali no deja de ser una travesía temeraria, la violencia del tránsito es un arma ke ha dejado marcada su letalidad en el asfsalto. La disposición de la ciudad, de su infraestructura, gobernantes y muchos ciudadanos, complementan esta amenaza contra los bicicletistas. Es por ello ke el esfuerzo resulta superlativo. 

Así, usar la bici se configura casi como un deber de las personas, por una movilidad sostenible para la vida; para ke Cali sea una ciudad lúcida y tenga motivos de vida por los ke lucirse, así como se lució respaldando la actividad deportiva de los pasados Juegos Mundiales. Ojalá tal ánimo pudiéramos encontrar en la ciudadanía y gobiernos regionales y nacional a la hora de defender las instituciones de servicio social como el Hospital Universitario. Para ke esa tan mentada caleñidad no se supedite a razones de rumba (muy importante), sino ke también se destake por grandes movilizaciones en defensa de la vida en todas sus expresiones. Y asi, finalmente, en lugar de ke mi mamá termine vendiendo arepas a familiares dolientes de víctimas a la entrada de urgencias del Primitivo Iglesias, lo haga  a más personas en bicis ke inundan las calles de una nueva Cali con menos grasas. 

2 comentarios:

  1. Y mientras siga lejos de mi tierra que no es mia, pero que uno se la cree como cuando monta en Mio pero que tampoco es mio y por ello mas bien monto en mi cicla que si es mia!...Saludos desde Volcan Barú, tus escritos me hacen sentir mas cerca de "mi" Calicalentura!...No me dejes morir en el deleite de continuar leyendo tus jeroglificos escritos!...Att: Chispa!.

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  2. a veces me keda mucho x descifrar a mi también... me agrada ke Vos lo intentés.

    pd. aprovechá y asa malvaviscos.

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diga l0 k se le ant0je & c0m0 kiera