sábado, 27 de abril de 2013

Venezuela dividida por dos hombrecillos?

La peor amenaza ke afrontaría el proceso venezolano bolivariano sería la recurrencia al vicio autoritario, tan prototípico del fascimo en el poder público.

La prevención resulta de informes de noticias, del contraste entre fuentes informativas reconocidas bien de "oficialismo", bien de "oposición". Ambos se tildan de fascistas, ambos dicen hablar de lo ke "el pueblo venezolano está cansado", de "lo ke el pueblo necesita" y así. A Capriles como a Maduro se les llena la boca diciendo pueblo, pero en sus decires niegan, violentando en su negar, la casi mitad de los votantes ke no les respaldaron con sus votos y el 20 a 30 porcentual de quines no entraron, por las razones ke fueran, al debate electoral en las urnas.

Antes de los comicios electorales a la presidencia de Venezuela apunté la necesidad de exacerbar el abismo entre las partes confrontadas. Pero ello no ocurriría por voluntad de un sector o grupo de la población, menos por voluntad de un líder, de uno u otro bando; sino por las condiciones sociales y políticas propias del momento que atraviesa el país de la rivera oriente del Orinoco. Tal parece, a juzgar por el resultado de las elecciones y los hechos postreros ya conocidos, que ese momento se està dando.

No obstante las necesidades de imponer la trankilidad en las vidas de la ciudadanía, ese rekisito no puede pasar por la arbitrariedad y violación de las garantías constitucionales de nadie, madursita, caprilista o abstencionista. En mala hora la muerte de Chávez.

La diferencia en votos ha de resolverse en el ámbito del Concejo Nacional Electoral o CNE, con todos los ojos de Venezuela y de organismos multinacionales puestos en ese ente electoral; no en las calles, y menos en la forma ke en un inicio propuso el propio Capriles una vez enterado de la diferencia de votos en su contra; o menos en la forma autoritaria ke parece avocar el hasta el momento presidente Maduro y/o sus correligionarios, ejerciendo amenazas y persecución sobre akella parte de la población inconforme con el resultado.

Como es claro, no hay una voluntad política en este momento para resolver el conflicto causado por el diferendo de urna; lo ke hay es odios pelándose los dientes, y difícilmente se concibe la madurez política para acceder al diálogo sin antes haber causado un daño irreversible considerable. ¡Menos de 10 muertos anónimos aún no es daño considerable! (?).

Por tanto, ojalá el par de chamos ke tienen dividida la opinión venezolana, al menos puedan pactar dejar la resolución parcial de sus diferencias en el lugar de la causa contingente, instrumental oportunode sus odios, en las urnas. Por el bien del pueblo, como cada uno por su lado afirma, ninguno ha mostrado la suficiencia política y humanitaria para ceder ante la pretensión del otro.

Como designio fatal de la historia, una tentativa parece asaltar la reflexión: la conciencia política implica la confrontación entre partes que llegan a acometer el acto violento, para luego recapitular sobre sangres de gentes derramada.

Esperemos que en Venezuela no sea tal el caso de la historia, ninguna espada, ni sikiera la de Bolívar, debe abrogarse el derecho de manchar su acero con sangre de pueblo o sector minoritario o mayoritario de éste. No sería digno del libertador ke su legado fuera tergiversado por las ansias de dos hombrecillos ke en nombre de la unión de un pueblo lo diseccionan.

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