sábado, 21 de septiembre de 2013

Ultimátum a propósito de un letrero ofensivo: FARC





Si uno no se mete en el Conflicto (social armado y polìtico colombiano), este termina por victimizarte.



Tanta como la separación de las realidades entre la urbe y la montaña, asì también la distancia entre algunos babositos ke rayan las paredes (y practican otros rituales protozoos de rancia beligerancia en la Univalle, creyendo con ello ke van a la guerra y dejan de ser bacteria); y la guerra ke mayoritariamente campesinos, por la razòn ke fuere, ekivocádamente o no, libran o padecen en el monte.

Si las opiniones se dividen racional, razonada y visceralmente respecto a las causas de la confrontaciòn armada en Colombia, a la hora del análisis del reflejo de esta realidad social en el espejito ke constituye las universidades pùblicas --las FARC, secreto a tenores, injieren en estas al mismo ritmo ke la realidad social no se mantiene allende las fronteras academico-administrativas, ni por mucho ke algunos profes y estudiantes se empeñen en hacer de los campus burbujitas de cristal, diríase ¡asociales!-- es apenas previsible (difícilmente justificable) ke el debate se mantenga y hasta exacerbe a disputa con recurrente violencia. Lo cual es impropio del àmbito universitario, o debería serlo. Debería, digo, no por preservación de la burbujita, sino por romper los espejismos, también recurrentes, en los cuales los proto-guerrilleritos-citadinos-univallunos, alazados en leche Klim, renegados de la mama, alucinan la última gran guerra en la ke ellos mismos resultan en pretendidos rambitos sudacas (de video-game, será). Simple parodia sin presencia, en esto radica su injerencia.

Porque presentes no están como organización, lo han demostrado cientos de veces. Que son capaces de hacer una paradita miliciana con 20 cabezas de trapo en una absurda y ridícula parada disciplinada, eso no es pertenecer; eso es simulación que estimula la adrenalina pa decirle a la muchachita que quieren comerse que son de las FARC. A la calle no salen a hacer las pintas y es sabido que en la Universidad a una le llevan tintos cuando va a hacer una pintica. Se envalentonan un ratico de tropel y luego a la birra y la farra.

No son milicianos y menos guerrilla urbana, ¡que bueno! Menos mal son sólo parodia juvenil que dura lo que dura el acné. Una vez se dan cuenta cómo es la cosa, abandonan la pretensión revolucionaria y se incorporan. La mayoría de las veces esa incorporación es tan sumisa, como sumisa era su adhesión a la pantomima miliciana o guerrillera.

Esta sarna y supurar contra kienes en nombre de la Revolución ke pretende cambiar al país, no atinan si kiera a lavar el plato en el ke comen, tratan a sus madres, las misma de las ke rechazaron la teta, como a una sierva. Contra akellos ke no pueden ni dejar limpio el excusado ke han usado; sino ke ordenan o esperan a ke un pobre imbècil subordiando lo haga por ellos. Cambiar el mundo sin ellos mismos asumir sus propios cambios. Falsos, hipócritas, anti-estado para llegar a ser ellos mismos Estado, contra-autoritarios con autoritarismo. Bien me dijo una pared: lo más parecido a un fascismo de derecha es un fascismo de izkierda...

Contra, finalmente, akellos para los ke va este ultimátum:

Borren el letrero FARC  de la placa conmemorativa de nuestros amados compañerxs asesinadxs con la akiescencia del Estado. 

Bórrenlo de akella placa ubicada diagonal a la frutería de la ciudadela Univalle-Meléndez, Cali-Col. Tienen hasta las 12:15 pm del 03 23 de octubre del 2013 para hacerlo.


Si no lo borran...,  si no lo borran, lo borramos.  

pd.
Agradecimiento a una amiga ke me aconseja en esta redacción.




sábado, 14 de septiembre de 2013

Desaparece la solidaridad

A propósito de la Desaparición del profesor de la Univalle, Oscar Sierra 

FOTO PROFESOR DESAPARECIDO

Una Reacciòn Inmediata Coordinada de la comunidad y expertos, durante las primeras horas o los primeros dìas, ofrece mejores garantías de recuperación de la persona desaparecida...

Infortunadamente, hasta ayer--y apostaría que a hoy--, en la Universidad del Valle, aùn se podìa encontrar personas que no se enteraban de la calamidad. Y, peor, personajes como la Directora de Psicología mostraba sin apaño alguno, delante de estudiantes y algunas profesoras angustiadas y anciosas por hacer algo, su indolencia al autorestringirse su capacidad de acciòn administrativa hacia la movilizaciòn a la busqueda del profesor, argumentando que no querìa incurrir en fallas administrativas; especìficamente, al objetar para que la red hospitalaria asumiera la alerta. 

De la misma manera, el sr. Ivàn E. Ramos Calderon, rector de la Univalle, repite tal displicente actitud, al ser cuestionado por las medidas a tomar por la pronta recuperación del profesor Sierra, se remite a direccionar al sr Canaval, un subalterno, para que dè instrucciones en la Univalle Stereo y UV-TV para anunciar la desaparición, publicar en la página institucional la búsqueda luego del n-èsimo click de algún visitante de la página y; finalmente, autoriza la impresión de volantes y pendón entre viernes y sábado 14 sept... 

Suficiente? En principio, ninguna tarea y ningùn esfuerzo son suficientes hasta tanto no dar con el paradero de la víctima. El principio es, pues, ideal mientras fracasemos con la búsqueda, mientras no la hallemos. Valorable sì todo esfuerzo y tarea en tanto sean los màximos, en tanto sean agotadores, prontos, ágiles, oportunos; tal cual como no lo han sido institucionalmente ni de la dirección y algunxs colegas de Psicoilogía, ni mucho menos, del máximo representante legal de la comunidad univalluna, el rector Ramos. No basta lo que han hecho, no sòlo por el principio antes anotado, sino por la ineptitud y apatìa, podrìa decirse, por la falta de afecto, ternura, solidaridad y amor por la propia comunidad y, entonces, por uno de sus miembros. No basta, porke ha sido menos ke el mínimo esfuerzo por recuperar a nuestro profesor.

Por què, p. ej., el sr. rector Ramos no activó las alertas desde el vamos, desde la primera hora de enterado de su desapariciòn, por què no reacciona con tanta presteza como lo hace al menor indicio de amenaza supuesta de la comunidad univalluna a cualquier corrida de catre en la ciudad, mandando a evacuar y cerrar la Univalle, como le ha dado por hacerlo ùltimamente, inconsultamente y sin que nadie, excepto su jefe el gobernador del Valle,se lo exija... Por què no realizò una llamada a su jefe exigiendo la disposiciòn de todo el entramado institucional, policìa, red hospitalaria, defensa civil, bomberos, fiscalìa..., hacia la bùsqueda del profesor Sierra? Aparentemente el rector Ramos y en general la institucionalidad universitaria y gubernamental dptal y mpal fallan al principio humanitario y faltan, por mucho, a su màximo esfuerzo y deber.

Por otra parte, con apenas sus pares de extremidades, y suficiencia de voluntades de sus corazones, algunas estudiantes y colegas del profesor, junto a sus familiares, en cambio, sí han empeñado grandes esfuerzos, yendo a hospitales, recorriendo las calles de la ciudad, pegando avisos, repartiendo anuncios con el rostro y datos del profeosr Sierra, han acudido a la policía y han recibido el trato estadístico: "un desaparecido más" Y claro, posiblemente la Policía lo asume como uno más, olviadando o desconciendo que para la familia del desaparecido es Uno, un ser amado.

Pf sr. Rector, sra. dir de Psicoilogía, y demás miembros universitarixs, colaboren, empeñando sus corazones, en la búsqueda del profesor Sierra... no basta el máximo esfuerzo, bastará cuando lo tengamos en nuestro seno, en nuestra comunidad de la que creemos Ustedes hacen parte.


sábado, 7 de septiembre de 2013

ESMAD CRIMINALES E IMPUNES

II.  Crònica de una reja caída… anunciada Tanketa vs Reja (clck)Recalzadas del Esmad y asesinato Oscar salas

Desde ese dìa ke fue empalada sobre la Av. Pasoancho, todos en Univalle sabìamos ke esa reja no iba a durar. Inclusive la Administraciòn  — ¿univalluna o unicentrina?—  ke la clavó.
La reja no. La reja, de la ke hoy no keda sino pedazos en pie y en chatarra, no sabe. A la reja nadie le advirtiò ke ademàs de estar a la intemperie saludando el frente de su colosal, arribista y chicanero vecino, UNICENTRO, llegarìa el momento de hacer frente a visitantes indeseados, de negro, acorazados de fibra de vidrio y cobardìa y con la hombrìa entanketada y usurpada por la instituciòn policial y el Estado-gobierno. 
La pobre reja no contaba con el apoyo de nadie, como centro penitenciario, saludaba la llegada de propios y extraños. Si posiblemente la contradicción o paradoja es sostenible en los frentes de las cárceles, es porke su condición de apresamiento no les da para màs; akí, en cambio, no se explica uno, como estudiante, còmo las rejas destacan en un centro universitario. Si se recuerda, no existe un saludo de bienvenida alguno; la reja es —era—  la portada de la Universidad del Valle-Cali, Col.
La reja ya no està, pero aún keda màs y, además, la Univalle, sede Meléndez, limita a su norte con Unicentro; al sur con Carrefour y—non plus ultra—con Coca-Cola; al este con el barrio Ingenio, estrato uff y; al oeste, con Ciudad Jardín, re-uff.  Como se dice, estamos perdidos, estamos rodeados.

Como si no bastara, hartaran, las barreras mentales, la escuela tradicional, los profesores, el pensum, los salones de clases, los pupitres, proyecto de país elitista y arribista y aplastista, la norma y la ley, contubernio para una postración bieneducada, deformación del ser y castración de todo sueño de libertad, San Eterno Ramos Rector…; la reja; nuestra kerida reja: seguridad, prevención, sometimiento, profesional y salario, reproducción, perpetuidad, educación—no conocimiento—, dicción sin contra, aceptación, revisión, stablishmiente, estatus-quo…   
La derribada de la reja por parte del ESMAD, el 05 de septiembre de 2013,  con una gran tanqueta o marrana (hay video en la red)  muchos la han visto como una agresión a la Univalle, es decir a la comunidad (casi escribo comodidad); probablemente la motivación de la policía, y de ahí pa`rriba del resto, haya sido tal, ofender, dañar, destruir, violentar, matar, como reacción tombil a la provocación capuchil, etc.  Probable, seguramente. Pero el acto, desprovisto de la intención y la marrana, es uno de los más revolucionarios (acto sin actor o actor inconsciente de su acto) ke en mucho tiempo he presenciado en nuestra Univalle; ya quisiera yo haber sido el autor, o ke el tombo al timón de la tanqueta fuera mi tío. De tener la oportunidad le condecoraría por su estupidez, pues gracias a esta y a su necia necesidad inmediata de despejar la línea de fuego para ke los esmadianos dispararan contra estudiantiles sus cañones cargados con recalzadas (con una de estas la poli asesina a Oscar Salas en Bogotá, consúltese por su nombre en Noticias Uno, en la web), metrallas y piñatas de odio; gracias a esto, decía, pondrè para lo posteridad una efemérides en la historia de las luchas univallunas: el 05 de septiembre de 2013 cae parada la compañera Reja ante un acto de libertad perpetrado por las fuerzas del orden y la represión.    
p.
POSDATA:
Desde el asesinato de Johnny Silva Aranguren no recuerdo haberme sentido tan consternado por la caída de un tan kerido de la comunidad univalluna, aunque duró poco, cayó parada,  sin dar ni un paso atrás y de frente a una marrana blindada del Esmad. ¿Será ke la vuelven a poner —a la reja, no a la marrana—?

El título es en gran medida sugerencia de doña Eneried, madre de Johnny Silva Aranguren, estudiante asesinado el 22 de sept. de 2005 por… adivinen kiènes? La adivinanza vale para akellos ke parecen olvidar o kerer hacerlo. Recalzadas del Esmad y asesinato Oscar Salas

miércoles, 28 de agosto de 2013

ESMAD CRIMINALES E IMPUNES

PARTE I

El rango de colombianos agredidos por el ESMAD de la policía va de 1 de cada 10 a 1 de cada 100 colombianos. La agresión constituye desde una afectación con gases lacrimógenos accionados sin la consideración humanista y técnica, pasando por golpes y fracturas, hasta llegar a asesinatos de distintas formas, CON PERDIGONES, A BALA, A GOLPES... Y todo es orkestado como conspiraciones entre gobiernos y grandes empresarios contra sectores poblacionales ke tienden a ser o son excluídos o marginalizados sociales.

El gobierno, los padres de la patria, ungidos por Minerva, considerarían como solución a la agresión la disminución de la población colombiana, antes ke el desmonte de ese escuadrón antidisturbios ke ha resultado letal. Y sus lógicas, como gobernantes, kedarían intactas: a menor población, menor lesionados, menor los asesinatos cometidos por la fuerza pública.

En los casi 10 años ke lleva de vida (y muerte) este escuadrón se ha visto relacionado con por lo menos 10 asesinatos. Nunca se ha producido una condena, aunke se hayan encontrado méritos para abrir procesos penales contra sus miembros y, a decir verdad, suficientes pruebas como para encontrarlos responsables. Tal como en los casos NIcolás Neira, Oscar Salas (Bogotá) y Johnny Silva, por mencionar los ke mejor conozco.

Creo ke en un país decente, de gobernantes y gobernados decentes, uno sólo de estos casos diera para desvirtuar la razón de la existencia de una fuerza pública así, máxime si el principio por el ke se supone guían su accionar es el de proteger y servir.

En nuestro país, ke talvez no sea indecente, pero por lo vivido no aseguraría ke fuera decente, las cosas son así. Aunke no nos merecemos esta fuerza pública --y ojalá tuviéramos una guerrilla de verdad, en lugar de otra fuerza violenta ilegal con ánimos de volverse legal a punta de intentar anikilar a la legal--, abyectos la padecemos. 

No obstante, parece ke un extremo dolor aderezado de prolongada pena abona las voces contra tales injusticias, contra la impunidad. Una de esas voces la encontramos en la Universidad del Valle con la familia de Johnny SilvaAranguren, asesinado por el ESMAD el 22 de septiembre de 2005...

jueves, 22 de agosto de 2013

APOYAR EL PARO?

Asumo hablar para pensar, a riesgo de pasar por imbécil.

Si las fuerzas estatales bajo el manto constitucional como es el de la preservación del orden público, deciden reventarle la cabeza a campesino u otro manifestante en la vía pública; diseminar--hablo-- puntos de intervención en la vía pública reduciría la posibilidad de impactarle la testa a campesino embejucao alguno.
                      
Por ejemplo--sigo hablando--, si en Univalle saliera un tropel por estos días, la resulta sería una división del riesgo de tusta campesina abierta por golpe armado constitucional. 

Concluyo: Siendo así y sin delirio de mártir, saldría a ofrecer mi corazón. Dicho d otro modo: pa` las ke sean en la calle.


Posdata: 

Oda a mi imbecilidad: con la cabeza vendada tendré tiempo para pensar en lo dicho... y hecho. Imbécil con la cocorota rota.

martes, 13 de agosto de 2013

cali lúcida en bici


Estos días estuve colaborando con mi mamá para lograr poner un punto de venta de arepas; casi en frente del Primitivo Iglesias, puesto de salud en el ke es habitual ke semanalmente lleguen baleados y atropellados en las vías de la Cali lucida, según dicen por estos días esta se lució.

 Pero poco lúcida. A mí me va más expresarme decepticon. Los día de satín para mí, con esta ciudad, más bien fueron pocos; pero fueron lo suficiente, los de mi niñez, hasta el asesinato de mi padre, como para ke no me avasallasen los postreros (días y asesinatos) hasta la fecha. En Cali nos matamos a una rata de 5 asesinatos por día.

Cali ha sido Cali Fritanga, en la ke sus caleños y caleñas --las como las flores, inclusive-- se vienen fritando en sus propias supuraciones colesteroludas y grasientas polisaturadas, desde la asunción del maldito índice conkistador del Moyano en Bellavista. La gran herencia española se mantiene entre la pedantería ke en centros comerciales se traduce en chicanería, y el arribismo por el ke  se pisa al ke está a nuestro lado..
Las fiestas municipales hacen honores a inkisidores y asesinos históricos; será por esto ke en feria los homicidios se incrementan. Vivir en Cali ha sido una supervivencia, un no dejar ke esta ciudad te mate. Todo pasa bajo el decreto gubernamental y la bendición eclesial.

Es en medio de calles así ke, no obstante, propuestas de otra forma de vivir la ciudad, kizás de afrontarla, llegan a generar una cultura ke reinterpreta la alegría caleña; más allá de la orden de ley (o con ella) y del pecado  (o antes), ke imponen tiempos y espacios para respirar, andar, pasar, reír, bailar... para vivir y cómo hacerlo.

Yo no se cómo sea el futuro, pero existen personas ke desde hace varios años lo anticipan; pero no con suertes de astrólogos, sino con sus propias formas de vivir. Me refiero a los distintos parches de bicicletistas (como CICLOAMIGOS) ke asumen el andar en bici por las calles de esta asechante Cali como una forma de vida en el más amplio sentido ke esta palabra pueda abarcar. Vida en el suelo, en el aire, en el agua, vida ke se mueve, ke está, ke pasa, inmanente y trascendente. 

Andar en bici en Cali no deja de ser una travesía temeraria, la violencia del tránsito es un arma ke ha dejado marcada su letalidad en el asfsalto. La disposición de la ciudad, de su infraestructura, gobernantes y muchos ciudadanos, complementan esta amenaza contra los bicicletistas. Es por ello ke el esfuerzo resulta superlativo. 

Así, usar la bici se configura casi como un deber de las personas, por una movilidad sostenible para la vida; para ke Cali sea una ciudad lúcida y tenga motivos de vida por los ke lucirse, así como se lució respaldando la actividad deportiva de los pasados Juegos Mundiales. Ojalá tal ánimo pudiéramos encontrar en la ciudadanía y gobiernos regionales y nacional a la hora de defender las instituciones de servicio social como el Hospital Universitario. Para ke esa tan mentada caleñidad no se supedite a razones de rumba (muy importante), sino ke también se destake por grandes movilizaciones en defensa de la vida en todas sus expresiones. Y asi, finalmente, en lugar de ke mi mamá termine vendiendo arepas a familiares dolientes de víctimas a la entrada de urgencias del Primitivo Iglesias, lo haga  a más personas en bicis ke inundan las calles de una nueva Cali con menos grasas. 

lunes, 29 de julio de 2013

ALGUNAS DEFLEXIONES SOBRE MOVILIZACIÓN ESTUDIANTIL Y DEMOCRACIA EN TORNO A LA LEY 30 Y SU REFORMA


(Advertencia: en proceso...)
I. Democracia subjetivista 

Indefectiblemente, o casi, toda condición objetiva (en el campo social-político) es la resulta del acuerdo de dos o más valoraciones subjetivas sobre una cosa (pública) o asunto. En tal sentido, la democracia es producto de un subjetivismo con pretensión democrática. Ke una decisión pública sea más o menos democrática depende de:

1. El en sí democrático de la cosa pública o valor intrínseco obejtivo de esta.
2. La fuerza real-pública del argumento subjetivo objetivizable (es decir, a transformar en argumento objetivo).
3. La relación entre 1 y 2.
4. La promoción de 1, 2 y/o 3.
5. La recepción de 4 por parte del público.

Así, se tiene ke un sentido de la democracia viene dado por la aceptación/rechazo, por parte de un público o comunidad determinada, de una promocionada valoración subjetiva de un número de sujetos definidos ( siempre menor al constitutivo de la comunidad), en torno a un asunto o cosa, a su vez, constituible (promocionable) como pública. Este sentido de la democracia es una propuesta discursiva abstraída de los planteamientos hacia la movilización del estudiantado colombiano, o más precisamente dicho, de una buena parte de éste, ante la ley ke rige la educación superior en Colombia.

Las valoraciones de esta sección del estudiantado, promocionadas en el marco de una gran movilización estudiantil nacional, cobraron una inusitada cierta popularidad y respaldo en gran parte de la sociedad; lo ke presuposo una suficiente fortaleza ante la valoración rivalizante del gobierno Santos, ke terminó avasallado a pesar de su estrategia de promoción enfocada en los mass media con cargo al erario. Todo esto se define parcial y temporalmente con el archivo, a finales de 2011, de una reforma de ley presentada por este gobierno. Aunke resultaría miope aseverar ke la claudicación momentánea del gobierno estuvo desligada de una estrategia ceder poco-antes ke perder mucho y ke fue producto de la preponderancia de la promoción valorativa estudiantil en el seno de la comunidad estudiantil o de parte de la sociedad; sí es acertado observar ke fue un elemento harto influyente, tanto así ke se reclamó por parte de estudiantiles como una "clara victoria" ante Santos, en tanto este lo reconoció, astuta y oportunistamente, como la capacidad de diálogo, reflexión y construcción social, propias de una política de su gobierno. 

Por otra parte, vale decir, la misma ley (30 de 1992, aún vigente) guarda distancias valorativas entre los dos sujetos rivalizantes primeros(Gobierno-estado vs. sección del estudiantado) respecto a la aplicación de la ley y a su forma; no tanto así en torno a los principios ke sustentan las definiciones contenidas en la ley y en su reforma gubernamental de 2011, o en la propuesta de ley construida por la MANE y otras organizaciones sociales. 

 El término "casi", al inicio resaltado, hace presumir la existencia de al menos un tipo de objetividad por fuera de acuerdos subjetivos. Tal presunción es válida discursivamente en tanto la objetividad es ekivalente, o mejor, igualada (a la fuerza, por alguna forma de violencia o violentación) a la subjetividad en los contextos impositivos, autoritarios, absolutistas; cuyo elemento textual es el sujeto impositor, autoritario y absoluto. Y es realizable y observable en los contextos de prácticas gubernamentales dictatoriales y de conductas particulares ke promueven su exclusivo punto de vista, con pretensión de comportamiento universal, por los medios ke sea, incluso el engaño o la falacia terminológica publicista cargada de etiketas moralistas o políticamente correctas y de intereses socialmente deseables, todas ellas como caretas a ponderaciones e intereses menores al del grupo vinculante del sujeto promotor del bien democrático. 

Es oportuno relativizar la definición mínima del "grupo" según el objetivo o bien democrático promovido, mediante el siguiente ejemplo. Si se trata de definir los temas a tratar durante un curso de estudio, el grupo se define por akellas personas interesadas en asistir al curso (incluido el guía).  Si se trata de definir democráticamente el pénsum de una carrera universitaria, el grupo se define, en primera instancia y presuntamente, por las personas pertinentes a esa carrera, profesores-directivos, estudiantes. Si se trata de definir democráticamente la misión de la Universidad (o Institución de Educación Superior) X el grupo definido es la comunidad universitaria X. Si se trata de definir el sentido de la Universidad (o Educación Superior) en una nación, el grupo definido es (o debería ser) la sociedad nacional guiada por las comunidades universitarias que a su vez constituyan una especie de mancomunidad universitaria. Pero ¿cómo lograr la efectiva participación política y democrática de una sociedad cuya naturaleza socio-cultural históricamente se ha hecho de espaldas o sorda a las reivindicaciones políticas; y hacerlo sin ke recaiga en la histórica representacionalidad ke entraña un sentido democrático minimizante y minimalista de las posibilidades políticas de participación, incidencia y decisión de la sociedad en los asuntos del poder público? En torno a esta cuestión habrán de apostarse los esfuerzos por parte de akellos ke se reconozcan revolucionarios, hacia la superación del enkiste participativo social ke mantiene atrofiado el desarrollo de una democracia como apenas elecciones de representantes por parte de una "mayoría" ke siempre ha sido minoritaria en Colombia.

En tanto persista tal atrofia en el régimen colombiano, si bien en su estructura y funcionamiento se plantea como uno democrático, es claro ke la incidencia de la participación ciudadana es de nada a poco relevante en las decisiones atinentes al  poder público. Ke esto sea así, básicamente, se debe a dos factores preponderantes, el segundo más ke el primero, a saber:gobernantes y gobernados. Fácil y frecuentemente escuchamos decir cosas como "todos esos (gobernantes, congresistas, etc.) son unos corruptos", "son los mismos con las mismas", "eso es así y nadie lo cambia", etc. Difícilmente adoptamos una actitud y acciones tendientes a combatir la corrupción o mucho menos a socavar las bases sobre las ke se levanta la estructura del régimen ke propicia esa corrupción. Al contrario, se persiste en perpetuar las estructuras y formas participativas aúlicas del régimen corrupto. A lo ke se suma la admisión, como hecho de la realidad, según teóricos--además de gobernantes--de la "necesidad" de la corrupción en un marco constitucional democrático, claro está, no como una ley, sino como un efecto (defecto o desviación) realista de la aplicación de la ley misma. Del mismo modo, el argumento se amplía a toda práctica política (realpolitk) devenida del
 deber ser de la política. Pero lejos de ser una inevitable realidad de la política (y entonces de la democracia), es apenas un paradigma de la misma y es preciso diferenciarlo si se acoge una perspectiva revolucionaria  sobre esa "realidad" política. Ahora bien, ningún paradigma, en su estricto sentido (como el ke define T. S. Kuhn), es superable en unos cuantos años y por teorías y prácticas fáciles, reformistas o revisionistas, aunke puedan servir de aportación a "nuevas formas del pensamiento". Y no lo hacen dado el arraigo mental del paradigma, de tal manera, ke codifica la realidad, produciendo modelos y eskemas de pensamiento, de tal fuerza, ke se confunden con la realidad misma sobre la ke se teoriza. Esto es especialmente evidente en las pretensiones economicistas de las ciencias sociales (como la misma ciencia de la economía y las ke procuran metodologías y arketipos epistemológicos abstraídos de esta). En estas, es recurrente la modelización de la realidad, a tal punto, ke ante nuevas exigencias reales (por fuera del modelo), los modelos son revisados, antes de llegar a caducar, son re-aceitados, guardando el espíritu modélico anterior; cuando no, ¡se falsea la realidad! (es de ingrata recordación, p. ej., cómo durante el gobierno Uribe Vélez, se aplica una nueva fórmula para calcular el índice de empleo en Colombia, ante el evidente incremento de desempleados; la fórmula produce una suavización estadística en el crecimiento de la curva de desempleo), por no ser, tal o cual realidad, adaptable al modelo predefinido y previamente aceptado por un canon economicista, regularmente proveniente de latitudes ultramarítimas respecto de las demandas latinoamericanas y colombianas.

Aunke es claro ke a una determinada ponderación paradigmática de la realidad política concurren gobernantes y gobernados, creo ke el énfasis de la responsabilidad en las prácticas políticas ke expresan y reeditan formas de pensar y sentir, recae en mayor grado en los gobernados. Ya no tanto, pues, el quid del asunto estribe en las prácticas desviadas (particularistas) de los políticos en un régimen tenido por democrático; sino, en la actitud permisiva, pasiva o indiferente de los gobernados ante lo ke los gobernantes les hacen. Justificada, por de más, keda la consigna, de sesgo lastimero: "un pueblo se merece sus gobernantes".

Así pues, una caracterización subjetivista de la democracia vendría a ser coherente con un paradigma particularista de la política ke se sustenta en la inevitabilidad de la corrupción como realización de los grandes ponderados sociales, tales como justicia, ekidad y la propia democracia.

1. La cosa pública y su valor democrático


CONTINUARA...


viernes, 19 de julio de 2013

Sintraunal: de sus errores y sus consecuencias



Tres cosas, como las ke más, definen un gran sindicato:

1. Por lo ke lucha.
2. Contra kien lucha.
3. Y cómo lucha.

Es decir, la lucha es el elemento esencial ke lo define.

Y 3 cosas no definen a un sindicato:

1. Sus errores.
2. Sus fracasos.(Excepto cuando los supera y la forma en ke lo hace)
3. Ni sus enemigos.
 Y en algunos casos (4) ni su junta directiva.

Una definición como tal, puede ser amplia, vasta y, entonces, polivalente y hasta ambigua. Akí trato de una definición mínima (esencial, pero no específica, porke la esencialidad ke propongo no es propia de un sindicato, sino ke pudiera extenderse a un sujeto, agente o actor político con reivindicaciones sociales, socialistas, solidarias, etc.), sugerida  a raíz de la contienda de por estos días entre los dos sindicatos de la Univalle: uno ke es y el otro ke no es. O dicho de otra forma, realista, sin rigor cientificista en la afirmación: de uno ke es y otro ke es a partir de la negación del ke es. Más claro: Sintraunicol es, Sintraunal no es (o es en tanto pretende negar la existencia de Sintraunicol. En cuyo caso, Sintraunal, debe cuidarse de eliminar a su contrario porke al exterminarlo, automáticamente él mismo desaparece).

Hago este tipo de aseveración sin apaño alguno porke no me restringe una intención lesiva, ni me vicia el criterio un sentimiento hacia una u otra persona apreciadas por mí de uno u otro sindicato. Al contrario, siento un profundo respeto por ellas y es, precisamente, gracias al afecto hacia ellas y a la Univalle, que me permito la contundencia. Con aquello ke no me interesa, ni kiero, no profiero observación o llamado alguno; ké podría importarme.
Complementariamente, tampoco llevo mis dedos al teclado impulsado por una, según creo, desafortunada intención de atrincherarme en bando alguno: ni sikiera del lado de kienes tengan la razón y en contra de kienes en este episodio de confrontación han cometido un desmedido error, impropio del sentido sindical; y, por lo menos, desatinada estrategia al momento de promover su exigencia--por demás válida, la de estabilidad laboral--, me refiero a Sintraunal. 

La primera falla con la ke literalmente me topo es de carácter estratégico, referidas a las formas. Algunos compañeros de Sintraunal parecen desconocer un salmo de la movilización reivindicatoria: legitimación entre la comunidad de su lucha, causa, argumentos, exigencias... Al contrario, fue insinuada la forma hostil y hasta agresiva ke algunos sindicalizados mostraron en contra de personas de la comunidad ke, o bien preguntaban, o bien cuestionaban por sus motivaciones, o guardaban reservas sobre ellas. Y ni ké insistir con el tremendo error del cierre total de la ciudadela universitaria de Meléndez y la lista de traumas ke ocasionaron, o de la conducta agresiva contra sus propios compañeros obreros de Sintraunicol; sin ninguna necesidad ni justificación. Visto mañósamente, desde los resultados obtenidos, según se puede deducir de la publicación del rector del mismo día de levantamiento de la huelga, toda esa movilización, agresividad y traumas en la comunidad, para ké, para unos cursos? O si algo más se logró en sentido de dignificación de los obreros, ké fue? En serio, ké? Lo ke han desencadenado es un clima de temeridad y temores y enemistades, además de reacentuada inestabilidad laboral sobre las principales víctimas de todo esto, precisamente akellas ke se pretendían defender, los companheros obreros contratistas. Muchos de estos cargan el inri, de acuerdo o no con la conducta agresora de algunos de sus compañeros, de haberse ido contra sus compañeros obreros de Sintraunicol, de haber atentado contra toda la comunidad univalluna y kedar en el entrecejo de la administración universitaria. Ya supondrán el clima laboral ke tendrán ke lidiar por estos días, y supondrán, también, la expectativa de vinculación a la planta de Univalle con la cruz del comportamiento endilgado a todo Sintraunal. Hoy no es motivo de dignidad obrera, ni entraña sikiera ventaja pragmática, reconocerse, sin ser objeto de señalamiento, apenas comprensible, como sindicalista univalluno de Sintraunal; al contrario, resulta avergonzante.

El segundo error, tiene ke ver con el objetivo planteado. Al respecto, me detengo, pero no enfatizo, en la oportunista y fácil objeción ke suele plantearse ante la envergadura del objetivo asumido cuando se cuestiona: ''compañero, pero esa pelea si es ganable?'' De plano, al tamiz de esta cuestión, rápidamente se deduce ke Sintraunal se enfrascó en una gran pérdida de tiempo y energías en la ke se sacrificó y perdió mucho. Me refiero a personas afiliadas, en lo laboral,en la trankilidad y estabilidad económica de los hogares, etc. Sin necesidad de acudir a un análisis profundo sobre la ganabilidad de la pelea, rápido se ve el molino de estos malogrados kijotes. No basta la fortaleza del argumento, ni sikiera porke ella radike en su alto grado de justicia, a la hora de desencadenar una batalla (de algo tiene ke servir el manual de Clausewitz a la hora de librar estas luchas). No basta saber ke es justo reclamar la estabilidad laboral como un derecho del obrero y pretender ke sin más, las personas, sindicalizadas o no, deben comprender el grado de justeza per se en la reivindicación Y suponiendo ke sí, ke es comprendido (a priori), esto no implica necesariamente, casi nunca, un respaldo, o un respaldo incondicional, o mucho menos, un respaldo coercionado, o muchísimo menos un 'respaldo' sometido. A la larga, y fue lo ke se registró, una postura de suficiencia argumentativa, sin más, suponiendo ke la hubo por parte de Sintraunal, es condición insuficiente hacia la grandeza y contundencia de la movilización en torno a sus objetivos; y terminó por alejar, tanto la causa como a sus protagonistas, de su seno comunitario, al tiempo ke minó las fuerzas, energías, expectativas y esperanzas de sus propios agregados, o para decirlo en argot sindicalista, socavó sus propias bases sindicales.

Ahora bien, antes de ir al tercer error, me detengo en la suficiencia del argumento, por no ser tal, por kedarse incompleto. Porke en el acto de Sintraunal se connotó una confusión entre el derecho positivado, escrito como norma (de la Univalle) o/y ley (de la República) y el derecho (ius-natural/izado) propio ke le asiste al obrero, derecho este último, específicamente para el caso de la contienda, devenido de su realidad contractual, a saber: un cargo en el ke por más de 5 o 10 años se ha venido desempeñando una persona, se presume suyo, así la vinculación a la entidad contratante (la Universidad del Valle) sea bajo la modalidad retaceadita de contratitos a terminitos definiditos de unos pokitos mesecitos cuya suma se asemejaría a un contrato indefinido, con todos los derechos consustanciales de seguridad y estabilidad laboral y social. Pero no; el mundo no funciona según el derecho natural(izado); menos el mundo laboral patrón/obrero; sino ke sigue las pautas escritas en la norma y ley (de acuerdo, regularmente injustas con el obrero). Akí se hizo fuerte el cotorreo del rector Ramos, le sobraba razón a su argumento desde el punto de vista legal, suficiente para atrincherarse y triunfar contra la justa, pero ilegal, reclamación de Sintraunal. Es por ello ke keda corto el argumento reivindicativo de este sindicato, porke al principio, lleno, de justicia, no se le cierra con el nudo de la norma univalluna, ni de la ley constitucional, sino ke keda abierto; y de todas las interpretaciones ke de lo justo tengamos, la ke cuenta en su efectivación es la escrita, como norma y/o ley. Claro está, estas no son inamovibles, son reesturcturables, reformables o revolucionadas; pero en el planteamiento del acto de protesta, huelga y movilización de Sintraunal no se dio la incurrencia o perfilamiento hacia estos estadios transformativos; ke, entre otras cosas, tienen por guisa la inteligencia, la paciencia y la acción de fuerzas concertadas de distintas vertientes, toda vez ke las normas y las leyes inciden en la generalidad, a todas luces, más amplia y grande ke un sindicato, sea cual sea. 

Y un tercer error, también pretextando el objetivo justo, consiste en exponer y cremar esas bases. Buena parte de la responsabilidad recae sobre la junta directiva de Sintraunal por no advertir los riesgos a sus afiliados, especialmente a su base sindical, del embarcarse en una empresa de protesta, por demás, falta de milimetría y cálculo pragmático (racionalista), ke también es de considerar en las bregas sociales, en el sentido de cuánto se invierte y cuánto se logra. No se redime la inversión de esperanzas de estabilidad laboral con la ke se sedujo a obreros hacia la justeza del objetivo. Por muy justa ke sea la reclamación, es imperioso ponderar el sacrificio ke se esté dispuesto a invertir, máxime cuando el sacrificio corre por cuenta de la carne (de cañón) de esas bases y no tanto por la cúspide intocable de la junta directiva.

Al respecto, cuáles son las consecuencias ké tendrán ke pagar las bases y cuáles esa cúspide directiva? Antes de desarrollar especulativamente este asunto, advierto una doble aprehensión referida al término base, ke me resulta odioso e indeseado en el contexto real ke se suscita; primero, porke geométricamente atrae la imagen de una pirámide: a la base de la cual se opone una punta. Tal división es privilegiante/excluyente de suyo. Una base ke soporta sobre sí el peso de esa cúspide. Aquella se incluye en el sacrificio que la organización debe prodigar en las luchas, pero se excluye o resulta tazada a minuendo a la hora de la distribución de beneficios de los logros. Ahora, no digo más, en general, de la corrupción y/o cooptación de algunas organizaciones sindicales en las que las directivas salen bien remuneradas a costa de la entrega al patrono de las luchas y sus luchadores de base. Y segundo, porke no se concibe una base informe, deformada, sin conocimiento de causa, sin preparación política ni histórica en las reivindicaciones sociales/laborales. El aprovechamiento de las necesidades viscerales, ke me parecen oportunas y justas, resulta impropio de la gesta sindical cuando son el vértice de la reivindicación. Fácil señuelo ke casi cualkier obrero (de base) apremiado por su necesidad de estabilidad laboral, muerde, al otro lado de la vara de pesca, en su cúspide, las directivas se sientan a esperar a ke los peces muerdan la carnada para enjaimarlos en su red sindicalizada. He aquí el leit motiv de una mentalidad obtusa sindical: acaparar obreros pescados a su sindicato o causa sin importar la asfixia ke terminará sacrificando al obrero de base. Esto es una conducta fraticida por una desviada práctica sindical ke guiada por mezkinos intereses como estos, no depara en el sacrifico ajeno en pos del autobenificio egoísta, tal cual, una especie de esclavismo sindical: el esfuerzo y sacrifico de la base, a gratuidad, por mor del privilegio de la cúspide directiva.

Las consecuencias de los delicados, graves e inconmensurables errores de Sintraunal, ke dejan expiar sus principios empíricos de manifestación de su lucha, del cómo y contra kién la encausa, además de los esbozados akí y en otras reacciones (profes, administrativos, estudiantes, organizaciones sociales regionales y nacionales, congresistas...); amenazan o ponen en entredicho: la propia existencia de esa organización sindical; su palabra; su fortaleza y unicidad como sindicato; su capacidad política y de lucha y beligerencia (como acción decidida y guiada por el reconocimiento de las causas y sus consecuencias, acción ke dignifica a kien la acomete y sin someter la dignidad de kien es objeto de ella; y no entendida, al contrario, como bravuconadas machistas ke tienden a personalizar, bautizando con nombres propios, los escenarios ke se suponen comunes a la lucha obrera); su juicio sindical y confianza en él y, por tanto, en sus decisiones; necesariamente, a su junta directiva y la estabilidad laboral, anímica, física y moral de sus asociados; entre otras.

De otra parte, como ya lo advertí, no se trata de escoger bando, pero tampoco tal reserva debe cohibir el juicio (ke critica, no el ke juzga) o la observación. Si bien es cierto ke Sintraunicol ha cometido errores (uno ke señalé y sostengo es el levantamiento del paro en el incio del 2013, sin lograr varias de las reclamaciones en mora y dentro de lo apenas justo y legal con los obreros y obreras), como su incapacidad compartida con Sintraunal para evitar la escalda a conflicto de sus diferencias, o la falta de negociación de estas hacia una puesta en común de lucha; también lo es ke esos errores no pueden ser la mejor arma de sus antagonistas o contradictores. Es más, ningún tipo de arma. Y lo mismo versa en la otra dirección, los errores de Sintrunal, no pueden ser una oportuna prenda de atake como lo pretendió el senador Alex López al insinuar ke son ''más peligrosos ke la extrema derecha'', o como de cierta forma lo hace algunos pronuciamientos al enfatizar en ellos como afrentas y simples agresiones. Tal tremendismo es fuego fatuo argumentativo ke no aporta hacia la construcción de comunidad universitaria y tiende a kemar las posibilidades de resolución constructiva del conflicto. Si, en últimas, hay otros juegos velados por intereses impublicables (manguala dirigencia sindical/patrono contraria a los interese obreros), estos deben ser expuestos por kienes los conocen, con aportación de las pruebas ke los sustenten, en ejercicio público, acusando, entonces sí, con nombre propio, a los implicados traidores de los obreros. Por lo demás, las consecuencias de sus actos, ya errores, ya criminales o como se kieran calificar, tendrán ke asumirlas. 

Finalmente, para no kedar medias tintas, y siendo honesto con mi sentir, creo --no exijo, no es de mi resorte-- ke la junta directiva de Sintraunal, toda ella, debe renunciar, como acto de responsabilidad por sus errores y ofrecer disculpas públicas a todas las personas ke han sido agredidas o resultaron ofendidas. De lo contrario, esperaría ke fuera declarada insubsistente, desconocida por su base como voceros. Insisto, digo todo esto como reconocimiento de los tremendos errores de esta junta directiva, sin asomo de enojo o animadversión hacia ninguno de estos compañeros, pero con énfasis en la necesidad de un comportamiento respetuoso y digno entre kienes nos consideramos parte de esta gran Universidad.

sábado, 15 de junio de 2013

EL DILEMA DE LA PROHIBICIÓN DEL EXPENDIO DE LICOR EN UNIVALLE ¡Qué bandera Banderas!


(TEXTO ELABORADO POR VARIAS PERSONAS  DE LA COMUNIDAD UNIVALLUNA. Universidad del Valle, junio de 2013.)


Cuando a uno le queda grande su libertad —aunque también si ella es de tu talla—, el presidente, el rector, el gendarme (y ¡hasta un becario!) te ven como blanco para prohibírtela. Si uno no sume su libertad como máximo sentido de la responsabilidad sobre los actos que  realiza, y no mide sus consecuencias, se invoca la PROHIBICIÓN: por ejemplo, no más venta de licor (y todo lo alusivinante1) en Univalle.


1. ¿POR QUÉ SÍ LA PROHIBICIÓN?
El espacio de banderas  -que es el quiebre de la situación, el punto crítico que desencadena la prohibición-, en general, ya no se asume por la concurrencia, ni foránea, ni univalluna, como un lugar de propuesta cultural, de fraternidad y solidaridad; sino como sitio de irresponsable y libertino consumismo: allí el consumo, desde un chicle hasta una dosis cocteluda se rige por las leyes del mercado. Consumir, sin importar si arruinamos la vegetación y contaminamos el lugar; además de no tomar en cuenta al otro. Y ni qué decir con la retraqueada música de fondo, con  los mismos 4 temas de Fito, 3 de Blades, dos de  Manu, uno de chatarra y 0.5 de punk. Y eso, cuando hay sonido responsable. Qué bandera Banderas.

2. ¿P0R QUÉ NO LA PROHIBICIÓN?
Por varias razones, algunas culturales, otras políticas. Aquí se trata de lo administrativo.
La venta de cerveza suple cierta ausencia de bienestar estudiantil, y este espacio de Banderas, luchado, generado y mantenido por estudiantes, permite a grupos e individuos rebuscarse fondos para suplir los gastos de sobrevivencia en la Univalle, como fotocopias, almuerzos, transporte y/o para completar para algún viaje en representación de la universidad en eventos académicos, deportivos, culturales.
Ante el déficit de subsidios; ante la falta de una apropiada y concertada política  de apoyos a grupos estudiantiles: NO A LA PROHIBICIÓN.
Pero más delicado aún: porque la forma en que se define la medida es autoritaria y genera seria aprehensión: acaso sea esta la cuota inicial para la securitización2  al estilo de la U. de A. donde el ESMAD casi hace parte del campus universitario y hasta de la nómina.
Puede ser una medida, entre otras por venir, en función de procurar imponer, y no de concertar una política de bienestar, que tenga en cuenta las demandas del estudiantado, no sólo en materia económica, sino también de espacios de encuentro y recreación.
Por todo esto, vale, de nuevo: ¡NO A LA PROHIBICIÓN!
                                                                                                                                                                                  

1. Alusiva+Alucinante.
2. Típica política autoritaria ke antepone a toda realización social una dura intromisión de la fuerza, ya oficial, ya subversiva, como elemento esencial para implantar orden en una determinada comunidad


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lunes, 13 de mayo de 2013

Una situación: entre acoso sexual y hambre... O de un ``profe`` de Univalle libre y culpable y un estudiante terco luchador y apresado


    ¿Ké sería màs reprochable, indeseable y sancionable: un acoso sexual o una instigación a comer (comer no en el sentido de un acosador sexual)?

    A kien se le ocurra ke lo primero, creo ke acusa un adecuado grado de hipocresía,  el preciso para sustentar el derecho de apropiación del alimento al tiempo que declara su pesar por el hambre en el mundo. Aunke la falta de criterio se verìa atenuada por esa suerte de doble cara en nuestros propios rostros, entre lo ke el universo –incluido el África subsahariana y varios lugares de nuestro país— debería ser: un mundo sin hambre y justo; y lo ke es –akí y ahora,  “sin ke yo pueda hacer algo”—: uno de hambres e injusticias. Bueno, hasta aquí el macro-contexto o universo paradigmático...

    Por ahora, me reitero en la necesidad descriptiva de situación, esto es, de contextualizar todo acto en un escenario: el de lo posible: las cosas sólo ocurren en el lugar donde pueden  ocurrir. ¡Oh, ké genial!, ¡severa máxima!, este, mi depurado tautológico.

    Pero dejo de lado mi contextualitis crónica y embisto la situación motivante de esta reflexión,  eso sí, sin perder mi contexto ya insinuado. 

    Hace pocos días fue encarcelado—acto—el estudiante Roberto Oliveros, reconocido en algún tiempo—contexto histórico—entre administrativos y grupúsculos estudiantiles de la Univalle por sus posiciones revisionistas marxista-leninista-stalinista-maoístas y también por su abierto y directos señalamientos a Sintraunicol-Univalle—desentonadas o vaporosas acusaciones por probar, pero con algún sustento lineal con la ortodoxia escrita comunista profesada por el susodicho  estudiante—, en los ke señalaba a esta organización sindical como viciada de corrupción en época de su entonces presidente Carlos Gonzáles, ex candidato a la gobernación del Valle en las pasadas atípicas.

    Más contexto. La administración universitaria, de pobre víctima, objetivo del compañero Roberto, cansada de soportar a éste estudiante, ke aprovechaba toda oportunidad para cuestionarla, involucrando ciertas medidas de hecho, aunque no violentas, lo suficientemente molestas; por fin decide entablar una denuncia penal contra él. El resultado de esta denuncia, por constreñimiento laboral, o alguna excusa jurídico-penal así, bien aprovechada como retaliación por el estamento administrativo universitario, hoy revienta con la condena a varios meses de prisión. La defensa de Roberto tiene la segunda instancia para apelar el fallo en su contra, o solicitar la casa por cárcel. 

    Huelga decir de la injusticia ke se comete en contra de éste compañero. Por más ke su conducta hubiera podido resultar incómoda, grosera o agresiva, en modo alguno resultaba criminal; no llegaba a tal punto que sólo fuera contenible por los barrotes de una mazmorra estatal. Desdeñó la administración con su actitud, y todas las instancias ke respaldaron y respaldan esa decisión administrativa contra el estudiante, la oportunidad del debate, ke de una u otra manera —incluidos topes de ciego— proponía Roberto, hoy condenado, respecto a la política de bienestar universitario ke, entre otras cosas, hoy vuelve a ser centro de debate, como trataré más adelante.

    De todo esto, me interesa también resaltar el contraste siguiente. Hace ya casi dos años un grupusculito de estudiantes, muy altanero él, decidió entrometerse en un concejo de profes sesionando en el sacro-recinto del Concejo Académico de Univalle, la insubordinación obedecía a la decisión de esos estudiantes de denunciar a un "profesor", el señor Diego F. Bolaños, por cometer acoso sexual contra estudiantes menores de edad de la Escuela Nacional del Deporte, de donde fue expulsado, y aun así, en cambio, mantenérsele adscrito como profesor contratista de la Univalle, en donde también se le abrió un proceso disciplinario por la misma conducta delictiva. De la Escuela Nal. del Deporte existe un fallo condenatorio tanto de primera como de segunda instancia contra el señor Bolaños. Por parte de la administración de Univalle la decisión fue, en primer término, la de mantenerle dando clases, no cesar su contrato; sin embargo ante el apremio de un sector de la población univalluna, toma la decisión de rescindirle—eso creo—su contrato, sin ke a la fecha haya habido pronunciamiento oficial de la administración respecto a este caso de acoso. El caso está en curso en la fiscalía, pero no por decisión de la administración de Univalle. Akí, no se sabe en ké va el asunto disciplinario. Esperemos obtener un pronunciamiento público prontamente.

    Así, insisto, ¿es acaso más sancionable un acto de un estudiante ke, por controvertido e irrespetuoso con compañeros obreros del restaurante, como alegó la parte acusadora en su momento, no se pudiera tratar internamente, en el seno de la comunidad univalluna; ke la comprobada conducta de acoso sexual del señor Bolaños y, hasta ahora presuntamente, reiterada en Univalle?

    Pues, así las cosas, la conclusión es ke es criminal (no sólo por lo ke tipifica el código penal, sino por el trato previo de un sector poderoso en Univalle) el acto de Roberto y, al contrario, admisible el acoso sexual del señor Bolaños. Esto dan a entender las apariencias de los actos administrativos de Univalle, la displicencia de Sintraunicol y la impropia morigeración de la representación estudiantil en cabeza tanto del compañero Potosí y de Marcel López, en su momento, ke tuvieron la oportunidad de obrar contra el acto del señor Bolaños y en bien de la comunidad univalluna, pero decidieron pasar de agache en el asunto, incluso algunas de estas figuras llegan a compartir auditorio-escenario público con el señor Bolaños, manteniendo así un silencio cómplice, durante algunas jornadas de oposición a la Reforma a la ley 30 en 2011. 

    Keda en el ambiente una incertidumbre mantenida: ¿Con el asunto del compañero Roberto, o con cualkier otro, ké silencio contextual, o como acto, seguirán manteniendo esas fuerzas vivas al interior de la Univalle? p.

    POSDATA: ¿Ké habrá de cierto en algunos rumores ke supuestamente algunos funcionarios administrativos han manifestado acerca de ke el señor Bolaños se encuentra actualmente en Argentina, pagado por fondos de la Univalle, cursando algunos estudios?


(En edición) Del malestar del Bienestar univalluno y de la insubsistencia de lo insubsistente: la representación estudiantil. 

Màs allà del apéndice ke significa una política de bienestar en una política estructural universitaria nacional, en Univalle es dable hablar de gestiones en cabeza de nombres propios encargados de viabilizar la función apéndice; claro està, siempre ke esta no se convierta en apendicitis de la política estructural.

Lo anterior supone la remisión del arte a la cota del marco. Ningún lienzo puede superar la barrera de sus bordes; por mucho ke el artista desborde su arte, este no va más allá de los límites del marco a la hora de cristalizaciones sociales, sociables, socializables.

El artista, una vez el profesor de Fìsica, Fernando Castro, hoy el profesor de Trabajo Social, Jesús Sánchez, limitan su arte a las directrices, en primera instancia, emanadas desde el cuarto piso del edificio de Administración Central y éste--rectorìa--a las de Casa de Nariño, Carvajal, Garcés, Grupo Aval, etc. ¿A kièn, entonces, estudiantes, nos debemos dirigir en defensa del apéndice, sobre todo cuando amenaza apendicitis; es decir, beneficio estudiantil?

Una percepción actual en el ambiente univalluno respecto a la ejecución ke en materia de bienestar universitario se da, es la de una oportuna y acertada, dentro del marco de sus posibilidades, gestión desde la vicerrectorìa manejada por el profe Sánchez, encargado del Bienestar Universitario. 

De esa gestión destaca la revaloración del servicio médico (así sea ke el nuevo centro de atención, casi por fuera de la ciudadela Meléndez, haya dejado por fuera al estudiantado); las propuestas y apoyo de índole cultural; la defensa del servicio de Cafetería Central; la preocupación por los y las estudiantes con ventas geoestacionarias--antes ke por su geoestación--, ke no se keda en pre-ocupación, sino ke se ha ocupado de brindar posibilidades a estudiantes para ke tengan algún sustento económico; el trabajo dinamizador participativo extendido a toda la comunidad univalluna en materia de conservación ambiental y específicamente en torno a una política ambiental universitaria; entre otras. 

No obstante todo esto, ello no niega la existencia de falencias en la política y ausencias ke, en procura de solventarse puedan incurrir en ligerezas o; peor, apenas sean las ejecuciones propias de la política anti-estudiantil, es decir, pro-supra-emanaciones Concejo Superior. ¿Ah? Ah sí, así, el Concejo Superior es el enemigo con el ke, a falta de cama, nos toca dormir como estudiantes. Basta con mirar la composición del mismo, en esta, el representonto estudiantil (me refiero al cargo, a la figura de representante) es alcahuete, es decir, bobo útil (me refiero a los mentados estudiantes in-curso de insubsistencia, Andrés y Taylor) al interés supra-universitario; interés allende toda protestita y cartelito perdido--yo siempre los encuentro y encontraré, peguen-los duro--en la pared de la ciudadela universitaria.

Por sentenciero (y pendenciero, ke caray): si vamos a defender el Bienestar univalluno, hay ke destruir al Concejo Superior. Casi toda otra conminación a la "lucha" no es más ke una pasantía de la propedeutica revolucionetas, tan paisaje de Univalle como un ganzo, un pato, Vagón, yo: el papanatas, con más de 10 años parasitando akí; el lago o una salida a Pasoancho.

Me blindo: no me importa atacar a persona alguna, ni sikiera al jefe del Concejo Superior, al ilegítimo e infra-sub-poliárquico, gobernador del Valle, Ubeimar; sino al órgano o estructura administrativa tal como está constituida: ¡boom!

Sólo en un orden (formal o informal, más plausible, realizable, futurible) estudiantil la figura de representación (ke sería muy otra, kizás ni se llame representación) tiene el sentido consecuente con lo estudiantil, no en otro. Y no ha sido esa figura, y menos lo es con la actualidad, algo más ke coloide.

De akí ke por vicio de forma, por una posible ineptitud apenas esperable de la cuota política de un politikero en el cargo actual de Secretario General de Univalle, la amenaza de insubsistencia ke hoy pende sobre los actuales repres estudiantiles al Superior por incurrencia en bajos rendimientos académicos, según se les enrostra desde la administración univalluna, no produzca un escenario distinto de Vacío en la correlación de poderes en Univalle. Ke estén o no estén casi ke es lo mismo, excepto por la utilidad en el juego democratero ke sus presencias representan. O más, si son declarados insubsistentes por amaño politikero o por insatisfacción del requisito técnico, vendría a ser algo así como una soledad al cuadrado--y yo por fin entendería algo de la prosa de Fito--: una reconstatación del vacío, esta vez la constatación en le lenguaje ke estos pretendidos demócratas estudiantes entienden y atienden: el democratero, burócrata, el ke, como se ve por sus comunicados, les duele.

Ké pírricos, ke sus realidades existenciales políticas, así sea parcialmente, se supediten a una determinación técnico-burocrática. Bien hacen los envainados repres en acudir al viciado argumento  de la "mayoría". La "mayoría" no es depositaria de razones justas, como generalmente lo ha dejado ver la historia. Y además, en el supuesto de ke lo fuera, son imprecisos --vicio de congresistas-- al promulgar ke el estudiantado de Univalle los ha elegido, cuando apenas sólo una parte, menos de la mitad, de los 30mil estudiantes por variadas razones, deplorables y loables, acudieron a sus urnas de la repre-reproducción del vicio democratero.  

Obviamente, defiendan su conkista, por pueril ke sea, si el ánimo existencial a ello les emplaza, compañeritos repres sup, pero esgriman algo más ke ese veintejulierismo protocongresista; carguen los cañones de razones en lugar de reproducciones, de lo contrario persistan condenados en sacarle cayos a las manos de sus avaricias agitando el falo de sus egos con cuidado de echarse sus frusilerías en sus propios rostros, entonces indignos de llamarse de estudiantes.

Respiro. Voy al baño. Como una papa donde Clarita (o Isa, su hija). Y sigo.

Sigo. Pero ya no con el caso de los repres sup. Sino con la materia ke no es del asunto sino el subsidiario del mismo: la vainacon los subsidios ke por vía Bienestar Universitario le son adjudicados a una mínima parte de la población estudiantil; supuestamente la más necesitada de ese apoyo económico. Supuestamente no porke yo lo ponga en duda, no tengo elementos, no he indagado, para hacerlo; sino porke ha sido puesta en duda por una atribución ke la administración universitaria se ha tomado al elegir a un par de estudiantes, ke no se kiénes son, como representantes de la población estudiantil derechosa al subsidio en cuestión y ke actualmente goza del mismo.